Ley de Talles en Argentina

Había una vez…así empiezan los cuentos. Al leer esta entrada nos posicionamos en el umbral de un relato que sabemos va a recorrer el ciclo propio de un relato. Cada vez que se toca en nuestro país el tema de la tabla de talles automáticamente parece que “había una vez” se pone en acción.
Si hacemos algo de historia nos podemos retrotraer a finales del siglo XIX periodo en el que los tejidos se adoptaban a los cuerpos. Este proceso de adaptación mutó al fenómeno denominado “democratización de la moda” que tomó vuelo en la década de los 60s. En ese momento, mercado mediante, las prendas realizadas en serie era la solución para todos. Listo para usar (ready to wear) no sólo denominaba un modo de producción, sino también un modelo de vida.
Desde ese momento “los cuerpos” tuvieron que comenzar a adaptarse a los tejidos, a los talles que marcaban las tablas que habían estandarizado un “tipo de figura”. A esto, se sumó el bum de la publicidad, y por ende la exacerbación de la figura de la modelo que en los 60s. respondía a un tipo de figura delgada que hoy se llevó al extremo del disparate con la intervención, sobre cada imagen, que se realiza con los programas de diseño.
Tablas de talles ¿para quién?
Debatir sobre la generación de un molde a partir de una tabla de talles determinada, en la Argentina, no es tema menor ¿Por qué?, simple, los sistemas de moldería que aprendemos acá son importados, por ejemplo Donato Delego, o los que vienen en los sistemas ya computarizados, esto quiere decir que las tablas que se manejan responden a las medidas de los cuerpos de mujeres que no son “latinas”. Cuando se hace hincapié en que no son “latinas”, se quiere remarcar que las tablas de talles que se utilizan no responden al tipo de cuerpo denominado “Pera” que es la forma que predomina en esta parte del mundo. Es cierto que, las tablas a lo largo del tiempo se han ido modificando según la necesidades locales, pero se modificaron al “ojo” de quien hacía y hace los moldes. Por eso, en una marca puede ser que seas 40, y en otra 44 o 38. El INTI está trabajando sobre una tabla que responda a la figura nuestra local, pero lleva tiempo. Esta tabla contempla la medición nacional para determinar los talles reales de nuestra región, y propone la lógica de los talles desde la relación de otras medidas que no sea sólo el contorno como base.
¿Solución real o paliativo?
Después de casi tres años se publicó en el Boletín Oficial porteño la reglamentación de la ley de talles para la Ciudad de Buenos Aires. Esta ley exige 8 talles, aunque la legisladora Adriana Montes (declaración realizada a Clarín), de la Comisión de Defensa de Consumidores de la Legislatura, aclaró que van a exigir 12 talles.
Es verdad que teniendo 8 talles “reales”, es decir que las marcas realmente corten 8 talles diferentes, y no sólo pongan diferentes etiquetas a los mismos talles, los consumidores van a encontrar más opciones a la hora de buscar qué ponerse, pero no va a solucionar el problema de base porque los talles salen de las tablas “de siempre” que responden a los cuerpo de otro tipo de mujer, al cuerpo de una mujer anglosajona que tiene una forma de cuerpo “Rectángulo”. Puede que se pongan de acuerdo en una tabla única, pero esto no va a solucionar el tema.
Saber esto, puede ser que no los haga sentir mejor, pero sí puede hacerlos reflexionar sobre la locura que es tratar de tener un cuerpo que por genética es imposible lograr y que temporada tras temporada las marcas remarcan en sus campañas a través de la intervención de las herramientas digitales, que responde a un lógica de mercado más allá de nosotros, y que encima quieren hacernos creer que ampliar la curva de talle es la solución, sí puede ser un paliativo, pero la solución no sería, por una vez, comenzar por el principio “Había una vez un grupo de investigación que salió tomar las medidas de la población local…
Publicado por eldiariodeltraje.com.ar
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